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¿La felicidad existe?

¿La felicidad existe? Pregunta fuerte…

Diré que la felicidad es algo subjetivo, para cada uno la felicidad está en un punto diferente, pero… ¿la felicidad cómo tal existe? Pues vamos a dejarlo en la duda, porque no podemos especificar nada en concreto que sea lo que nos haga ser felices.

A cada uno le proporciona felicidad diferentes cosas, actos, metas, situaciones… cuantos de vosotros habéis dicho o tenéis conocidos a los que habéis oído decir: “seré feliz cuando termine la carrera”, “cuando me compre mi coche”, “qué feliz seré cuando me case”, “seré muy feliz cuando tenga hijos”…. y un sinfín de frases que no son del todo ciertas.

Ese tipo de actos/situaciones nos proporcionan una emoción positiva en el momento de conseguirlas, pero no generan un estado de felicidad para toda la vida. En el momento que has terminado la carrera, has logrado esa meta y es un estado muy gratificante, y será una emoción de orgullo que puedas tener toda la vida, pero no has llegado a la felicidad, porque ahora después te darás cuenta que quieres el coche, y un trabajo acorde a la carrera que has estudiado, y así sucesivamente.

Por eso la felicidad hay que medirla por micro-momentos diarios que nos proporcionan ciertas cosas o actos.

Vamos a imaginarnos “la escalera de la felicidad”, toda la escalera es nuestra felicidad, a veces estamos unos peldaños más arriba y otras veces estamos unos peldaños más abajo, todo depende de cómo nos sintamos y que nos haya podido suceder.

Por eso no podemos decir que la felicidad se le pueda asociar a algo en concreto, hay gente que proporciona más importancia a las relaciones y otras personas que le importa más el aprendizaje y conocerse a si mismo, por lo que la felicidad variará en que queremos fomentar más.

Hay análisis sobre la felicidad, los cuales indican que:

El 50 % de la felicidad se atribuye a la predisposición (asociado a la genética)

El 40 % de la felicidad se atribuye a las actividades y actitudes (lo que hacemos)

El 10 % restante para llegar al 100% se le atribuye a las circunstancias (la vida que ocurre)

No podemos cambiar muchas de las cosas que tenemos o nos pasan, porque por norma general todos nos movemos mucho, nos relacionamos al cabo del día con mucha gente y eso implica que tengamos circunstancias negativas, momentos en los que tenemos estrés o malestar y que es algo que nos generan ciertas rutinas de lo cotidiano. Por todo esto, es importante añadir a nuestras vidas ciertas pautas para que nuestro nivel de bienestar sea más elevado, vamos… que estemos siempre un peldaño más arriba en esa escalera.

Conocernos a nosotros mismos, dedicarnos un tiempo de calidad, a nosotros y a los que nos rodean, tener relaciones positivas, disfrutar de cada pequeña cosa sin pensar en nada más, ser amables, tener empatía,…

Con esto no digo que todo sea bueno, y que siempre estemos super felices, ójala pudiera ser así, pero realmente necesitamos de momentos malos y negativos para conocernos más, para aprender de cada situación, de la vida y saber afrontar lo que nos venga. Por eso es tan importante saber gestionar las emociones cómo hablaba en el anterior post. Tenemos una balanza en nuestro interior y en ella está ubicada lo bueno y lo malo a cada lado, hay que añadir elementos a la balanza para que haya un equilibrio entre lo bueno y lo malo, así tendremos un equilibrio de bienestar, emocional y satisfacción con la vida.

Las personas felices son más productivas, ayudan más a los demás, gestionan mejor el estrés y el trauma, tienen más amigos porque se relacionan mejor, tienen una mejor salud física,… es decir, tienen un equilibrio MAYOR.

“HACER LO QUE ME SIENTA BIEN, HACE SENTIRME BIEN”

En la Psicología Positiva hablan del modelo PERMA, que son los pilares del bienestar, ellos son las correlaciones entre los pilares y las fortalezas personales:

P = Emociones positivas. Son con las que sentimos vitalidad, optimismo.

E = Engagement-Flow. Son con las que sientes creatividad, curiosidad y te hacen entrar en un estado de flujo.

R = Relaciones positivas. Son las que te hacen sentir amor, amabilidad.

M = Sentido Vital. Con este pilar sentimos la curiosidad y la perspectiva. Nos aporta una sensación de sentido.
A = Logros. Y este último pilar nos proporciona una perspectiva, perseverancia, ese momento de sentir el logro y ser consciente de ellos.

Estos cinco pilares son fundamentales y tienen una importante y especial función para fomentar los niveles de bienestar de forma equilibrada.

Pero lo mejor es que cada uno cree su propia receta de felicidad diaria, os dejo la mía por si la queréis usar:
1 montón de amor
2 momentos de agradecimiento
2 unidades de dedicación
3 cucharadas de risas compartidas
1 dosis de fortalezas a diario
A todo esto le podemos añadir al gusto:
Amigos
Proyectos con sentido
Familia
Momentos de calidad


Hoy cerramos con Aristóteles y una frase magnífica suya:
“En el término medio está la virtud”

La felicidad y la satisfacción la encontramos cuando somos capaces de utilizar y equilibrar nuestras fortalezas.

¡Gracias por un viernes más conmigo!

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